NUNCA RENUNCIES A TUS SUEÑOS.

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NUNCA RENUNCIES A TUS SUEÑOS.

 

UTOPÍA, según el diccionario, es una idea o proyecto hermoso y halagüeño, pero irrealizable. Esta definición académica  constituye un gran sofisma, porque la historia de la Humanidad está plagada de utopías o sueños quiméricos que se convirtieron en realidad.

 

JULIO VERNE. El profeta científico, originario de Nantes, Francia, es un ejemplo de que los sueños, llegado el momento matemáticamente previsto por la Ley Universal, se cumplen cabalmente. Sus “Novelas Científicas”, como se les conoce, se han llevado a la práctica, por los científicos del siglo XX. Quién se iba a imaginar en aquel tiempo que el hombre pisaría la Luna, o que el Nautilus realizaría aquel fantástico viaje submarino. Además de La Vuelta al Mundo en 80 días. Por algo él vaticinó: “Todo lo que un hombre es capaz de imaginar, hay otro hombre capaz de realizarlo.

 

Así el hombre imaginó surcar los mares, volar por los aires, alcanzar las estrellas. Y fue poco a poco conquistando utopías, tejiendo ilusiones, realizando quimeras. En una palabra, elevando el progreso de la Humanidad. “Porque el progreso es como un inmenso rodillo, que aplasta al que se opone a él”, como diría el Maestro Joaquín Trincado.  En lo material, hemos llegado al clímax en lo científico-tecnológico, pero qué pobres somos espiritualmente, qué míseros somos moral y éticamente, al carecer de valores, principios y virtudes. Tenemos que cuidarnos unos de otros, temerosos que nos hagan daño.

 

Qué podemos esperar ya del Capitalismo, del Neoliberalismo, que mantiene a las Naciones donde impera, al borde de la quiebra, endeudadas hasta la camisa, con el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, etc., con un alto porcentaje de desempleo, con la privatización de los Centros de Salud, Educación y otros servicios sociales. El desempleo, el hambre y la miseria se enseñorean en la mayoría de los Pueblos, que no tienen otro recurso, que manifestarse pacíficamente en protesta por los malos Gobiernos que padecen, y que está conformados por los ricos, que han sido y son los verdugos del pueblo trabajador.

 

Sin embargo, no  debemos renunciar a nuestros sueños, así como nuestros antepasados “no araron en el mar”, sembraron la semilla del Amor. Soñaron con una Gran Patria y una Gran Nación. Simón Bolívar, Sucre, José Martí, San Martín, etc., querían hacer de toda la América Hispana una sola Nación, donde germinara la Fraternidad, el amor de hermanos. Se rieron de sus anhelos, los traicionaron y los asesinaron. Pero otros hombres recogerían sus ideas, llegado el tiempo preciso, cuando el Árbol del Amor ha fructificado, y surgieron los Castro, el Che Guevara, Ortega, Chávez, Lula da Silva, Néstor y Cristina Kirchner, Evo Morales, José Mujica, Rafael Correa, etc., y lograron unificar a sus países en una alianza férrea, indestructible, en medio de las asechanzas del imperialismo, que siempre los dividió y explotó, desde la Colonia Española, hasta los Golpes de Estado de Norteamérica, desde el Río Bravo, de México, hasta la Patagonia.

Es por ello que yo no renuncio a mis sueños, y no me comparo con estos grandes hombres ya legendarios, sino que sigo adelante, esperando que en el Mundo Tierra, impere la Paz, la Fraternidad y el Amor, aunque yo no haga nada por lograrlo, más que propagar un algo de la Doctrina de la Escuela Magnético-Espiritual de la Comuna Universal, cuya meta es hacer una sola Nación de todo nuestro planeta. Y en América Central, del Sur y las Antillas, ya comenzaron esta titánica labor, por medio del Socialismo, aún en medio de las guerras desatadas por el imperialismo en el Oriente Medio.

 

  

Por

Eduardo Adame Hernández.

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